miércoles, 14 de septiembre de 2016

Visita a Aínsa y Cañón de Añisclo

Como comentaba en el artículo anterior, la ruta turística de nuestros amigos también debía de ser comentada, para dejar constancia de ella y las recomendaciones de los sitios que visitaron.

Rafa ha tenido el detalle de currarse una crónica muy buena de ella. Os la dejo para que os deleitéis....

VISITA A AÍNSA Y CAÑÓN DE AÑISCLO
Algo cansados de moto, después de varias jornadas maratonianas de conducción, y a sabiendas de que la jornada era larga aunque prometía ser espectacular, varias parejas del grupo decidimos dejar la moto en segundo plano y hacer algo más de turismo. 
    Antonio Carrasquilla y Bea, Eloy y Manoli, Ainhoa y yo (Rafa), visitamos el pueblo medieval de Aínsa, para ello disponíamos de unos guías excepcionales, Cano y Mónica (compañero del Dto.  de Aínsa y Mónica, amiga de la infancia, los cuales llegaron a este paraíso con idea de pasar un par de añitos y llevan ya afincados 15). El pueblo en sí está catalogado como de los más pintorescos y con encanto de España, casco histórico amurallado empedrado tanto en las estrechas calles como en los edificios con tejados de pizarra, situado en alto con espectaculares vistas, parecía que te trasladabas a la Edad Media. Entre risas (con Eloy Fu Fu, a la cabeza) subimos al campanario de la iglesia, estrechísimo desde donde contemplamos los valles y Embalse de Mediano que rodeaban al pueblo.

     Posteriormente nos adentramos en el Cañón de Añisclo, en pleno Parque Nacional de Ordesa,  por la carretera HU-631, calzada con único sentido en los meses de verano, súper estrecha, no más de 2 metros, la cual discurre adentrándose en las rocas siguiendo el curso del Río Bellós. Entre pozas de agua cristalina de asombroso color azul emergen paredes verticales que configuran el desfiladero entre grandiosas montañas (en algunos momentos parece que te trasladas a los desfiladeros del Oeste de los Estados Unidos). 
Pusimos la moto en “modo bici” realizando el recorrido muy pausado recreándonos en el paisaje y parando a hacer fotos en muchos apartaderos de los que hay para que se crucen los vehículos cuando la vía se hace de doble sentido. Cano hizo gestiones y nos reservó mesa en Hotel Palazio, restaurante situado en un alto con un comedor totalmente acristalado que te permite ver el Valle de Añisclo entre las montañas. 
Estando aparcando las motos comienza a oscurecer el cielo,  y empieza a llover copiosa tormenta durante la comida, con unos platos de Fabes caseras sobre la mesa y vino de la tierra en nuestras copas, eso nos reconforta con las vistas, por un lado, y por lo que nos estábamos librando, por el otro, jajaja. 
Después de la tormenta y tranquila sobremesa, con Pacharán casero incluido seguimos el viaje con traje de agua puesto “por si acaso”, unos 10 km antes del destino en el Hotel Las Nieves del pueblecito  Linás de Broto comienza a llover. Después de una ducha y unas risas, la noche se adentra en el valle, no hay cobertura de móviles y comenzamos a preocuparnos por el grupo de la salida larga. 
Pasan innumerables motos en ambos sentidos, dado que el Rider de Formigal mueve a miles; nada de nuestros amigos…. Ya por fin a lo lejos entre las montañas conseguimos ver una luz característica azul de Xenón, todo apunta que es la Adventure de Javi, pero sólo vemos dos luces (nervios y emoción hasta el final, ¿y la tercera moto?, el recorrido de la luz azul entre las montañas se hace interminable hasta que por fin vemos el casco naranja de Javi y llegan las tres motos, alegría, alivio….etc; ¡volvemos a estar todos juntos!




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